¿Y sí todavía no fuese demasiado tarde para  ser feliz con mi pareja?. A cuántas personas les gustaría tener una respuesta afirmativa a esta pregunta. Sin embargo, a pesar de lo que la literatura, la música, el cine y la sociedad nos transmite, la realidad es que con el amor no basta. Quererse no es suficiente para que una relación de pareja se mantenga y nos haga felices. De hecho, algunos datos estadísticos indican que un 40% de las relaciones se rompen antes de los cuatro años. 

Estos hechos han provocado que muchos estudios de investigación en Psicología,  hayan estado orientados a identificar los factores que predicen el fracaso conyugal. A continuación se exponen los últimos datos publicados en la American Psychological Association:

  • El estrés influye de forma significativa en las relaciones afectivas. Los días que estamos más estresados solemos tener más comportamientos negativos hacia nuestra pareja. Ya que la energía que invertimos en afrontar situaciones estresantes disminuye la energía necesaria para tener una relación de pareja gratificante (Journal of Family Psychology).
  • Las dudas antes del matrimonio es otro factor considerado de riesgo en la relación de pareja. Las mujeres que tienen dudas antes de casarse tienen el doble de probabilidades de separarse que aquellas que no han tenido ninguna duda (Estudio de la Universidad de California 2012).
  • La satisfacción en la relación es un importante predictor del fracaso. Las parejas  en las que, desciende su nivel de satisfacción  los cuatro primeros años, tienen más probabilidades de separase.

                                                                                                               

Después de conocer estos datos y volviendo a nuestra cuestión inicial. ¿Es posible hacer algo para que la relación no se acabe?, ¿Puedo volver a sentirme feliz con mi pareja?  Vamos a destacar conductas claves que nos pueden ayudar:

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1)      Es importante intercambiar refuerzos positivos. ¡Ojo! con las falsas creencias de “él ya sabe que le quiero y no hace falta que se lo diga”.
Es muy importante que la otra persona se siga sintiendo, especial, valorada, querida.Y  tener conductas sencillas como dar un abrazo, decir algo agradable, mirar a los ojos cuando nos hablan, sonreír o tener  pequeños detalles van a aumentar el grado de satisfacción con nuestra pareja y con nosotros mismos.

2)    También es clave, cuidar la comunicación, la manera en la que hablamos o discutimos con nuestra pareja. A veces, no le expresamos nuestro malestar porque pensamos que si realmente le importamos, debería darse cuenta de lo que nos sucede. O porque pensamos que  no nos va a entender o se va a preocupar. No somos conscientes de que siempre nos estamos comunicando, tanto con lo que decimos como con lo que hacemos. Un silencio prolongado ya está transmitiendo que algo nos está sucediendo. Y como en general, aunque a veces pensemos los contrario no tenemos dotes adivinas, la falta de información puede rellenarse con una interpretación más catastrofista de la realidad.

Expresar de forma adecuada, nuestras quejas, peticiones y nuestros sentimientos negativos, va a aumentar nuestra sensación de autocontrol, bienestar y reduce tensión y malestar.

3)     Apoyar a nuestra pareja en momentos difíciles y también en momentos de éxito.

4)   Y por último, es fundamental “sorprender”. Evitemos la rutina y el aburrimiento haciendo cosas diferentes y variadas.